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Guía EXIES: redacción indirecta | interjecciones: concepto, características y clasificaciones 📝

Actualizado: 25 ene

Hoy, nos sumergiremos en un aspecto fascinante e intrigante de nuestro lenguaje: las interjecciones, que forma parte de la guía EXIES, que es el examen que la UABC aplica.

redaccion indirecta

¡Hola futuro universitario! ¿Alguna vez te has preguntado por qué decimos "¡Ay!", cuando nos golpeamos el dedo del pie, o "¡Uh-oh!", cuando vemos que algo está a punto de salir mal? ¿O por qué exclamamos "¡Wow!", cuando estamos impresionados, y "¡Uf!", cuando estamos aliviados? Estas pequeñas palabras y frases son interjecciones, y son una parte integral y emocionalmente cargada de nuestro discurso.


Índice de contenido

Concepto

Las interjecciones son palabras o frases cortas que se utilizan en el lenguaje oral y escrito para expresar emociones fuertes o repentinas, como sorpresa, asombro, dolor, alegría, entre otras. No suelen cumplir un rol gramatical en la oración, sino más bien un papel expresivo o emotivo. Se cree que constituyen restos de la forma más antigua, primitiva o sintética de lenguaje. Algunas de sus funciones, fuera de la de expresar o desahogar un sentimiento, son apelar al interlocutor, saludarlo, despedirlo, darle conformidad o agradecimiento, etc.

ejemplo

Características

Por lo tanto, son pragmáticamente equivalentes a una oración completa, y expresan o describen elementalmente una acción sin estar sintácticamente organizados, por ello puede considerarse que no son una parte de la oración (aunque algunos gramáticos las incluyen en el inventario de clases de palabras), sino que son signos lingüísticos pregramaticales que desempeñan las tres funciones del lenguaje según Karl Bühler: expresiva, conativa y representativa. Generalmente, se escriben con signos de admiración en aquellos sistemas de escritura que los tienen, aunque existen algunas interjecciones de sentido interrogativo o confirmativo de lo antes expresado que ocasionalmente se intercalan en una oración y se escriben si es posible con signos de interrogación.

simulador

Las interjecciones presentan algunas peculiaridades en su empleo idiomático; por ejemplo, su fonética y fonología son más abiertas y menos sistematizadas que las de otro tipo de palabras del mismo idioma (¡psé!, ¡brrr!, ¡shhh!, ¡uau!, ¡uf!, ¡aaj!, ¡puaj!).

Por lo regular, se emplean en forma aislada, como una expresión de entonación independiente, pero cuando se incorporan en una oración lo común es que aparezcan localizadas al principio: «¡Ay!», «¡Qué dolor!», y si se insertan en una oración, quedan estrictamente fuera de su secuencia, como si fueran oraciones parentéticas o incisos: «Lloró la niña, ¡ay!, ¡cómo sufría!». Otras veces constituyen grupos interjectivos incluso bastante amplios, en los cuales van seguidas de elementos como:

  1. Grupos nominales (¡Vaya, qué sorpresa!)

  2. Grupos preposicionales (¡Adiós a las vacaciones!, ¡Lástima de comida desperdiciada! ¡Caray con la mosquita muerta! ¡Ay del que se anime a contrariarlo! ¡Guay con los que se le acerquen!)

  3. Oraciones (¡Ojalá (que) gane el partido! ¡Así se muera! ¡Mira que eres bobo!).

A veces se unen, en virtud de la función fática del lenguaje, a nombres propios que actúan como vocativos o expresiones que se emplean para llamar o atraer la atención: «¡Eh, Ernesto!», y algunas asumen la forma de expresiones no idiomáticas u onomatopéyicas al imitar sonidos: «¡chit!», «¡plash!», «¡paf!», «¡pif!» «¡muu!».​



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Clasificaciones

  • Clasificación gramatical

Desde un punto de vista gramatical, las interjecciones se clasifican en propias e impropias.

Interjecciones propias

Las interjecciones propias, o propiamente dichas, se emplean únicamente como interjecciones y constituyen una sola palabra, comprendida entre signos de admiración o de interrogación. Ejemplos:

  • ¡abur!: sirve para despedirse.

  • ¡ah!: sirve para expresar asombro, comprensión de lo oído, sorpresa, placer.

  • ¡arre!: para azuzar a un caballo, indicando que se desea avanzar, en el español mexicano del Norte para afirmar, y también se usa en el español.


Interjecciones impropias

Las interjecciones impropias son formas creadas a partir de sustantivos o sintagmas nominales (¡cielos!, ¡hombre!, ¡Virgen santa!), verbos (¡arrea! ¡venga!), adverbios (¡adelante! ¡Fuera!) o adjetivos (¡bravo!), de forma que no son interjecciones idiomáticamente puras. Se emplean como interjecciones por su significación usual: «¡Socorro!», «¡caracoles!», «¡diablos!», «¡rayos y centellas!» Algunas expresiones de este tipo son consideradas palabras de lenguaje soez.

Locuciones interjectivas

Son aquellas locuciones equivalentes a una interjección que constan de dos o más elementos y forman habitualmente sintagmas: «¡Mi madre!», «Madre mía», «¡Dios santo!».

Sintagmas interjectivos

Son aquellos cuyo núcleo es una interjección propia o impropia y sus complementos, pero no pueden sustituirse por una interjección: «¡Ay de mí!»; «¡Ay de los vencidos!» «¡Cuidado con el perro!»


  • Clasificación mixta

Los gramáticos Manuel Seco, Leonardo Gómez Torrego y José Martínez de Sousa clasifican las interjecciones con criterios mixtos: por sus funciones comunicativas y por su morfología o estructura.

Interjecciones imitativas

Se han formado como onomatopeyas con la intención de imitar ruidos de la realidad: ¡Zas! ¡Pum! ¡Chas! ¡Miau! Este carácter icónico las asociaría a la función representativa del lenguaje.

Interjecciones expresivas

En otros casos, las interjecciones no tratan de imitar, sino de expresar sensaciones o emociones del hablante: ¡Ah! ¡Oh! ¡Qué gusto! ¡Uf! ¡Qué descanso! Por ello pertenecerían a la función expresiva del lenguaje.

Interjecciones apelativas

Este grupo se utiliza para iniciar o concluir la comunicación, establecer contacto con el oyente antes de emitir el mensaje o para actuar sobre la voluntad del receptor; pertenecerían así a la función conativa o apelativa del lenguaje: ¡Chist!, vengan ustedes por este lado ¡Aúpa!, que tú puedes. ¡Hola! ¡Hasta pronto!

Interjecciones por traslación

Ciertas palabras tónicas o grupos de palabras que en sí no son interjecciones pueden tomar una entonación exclamativa y se hacen valer por interjecciones: ¡Hombre!, ¡Hay que jorobarse!, ¡Anda ya!

  • Clasificación semántica

Por su significado, la Nueva gramática básica de la lengua española (2011) distingue entre interjecciones apelativas o directivas e interjecciones expresivas o sintomáticas.

Interjecciones apelativas o directivas

Están orientadas hacia el oyente, es decir, se dirigen a un destinatario con la intención de moverlo a la acción o provocar alguna reacción emocional en él: "¡Ah del barco!". Un grupo de ellas poseen alguna función social, como saludar, despedirse, brindar, etcétera: ¡hola, adiós, chao, gracias, de nada, ojo, cuidado, órale, ánimo...! Otro se dirige a animales: ¡zape, arre, so...!''

Interjecciones expresivas o sintomáticas

Se orientan hacia el hablante, manifestando o desahogando sus sensaciones, sentimientos y otros estados de ánimo: ¡ajá, ay, caramba, lástima, maldición...!


Como pudimos ver a lo largo de este blog, las interjecciones son únicas por su capacidad para transmitir una gama amplia de emociones, reacciones y estados de ánimo en pocas palabras. A pesar de su brevedad, estas expresiones pueden comunicar más emoción y contexto que muchas oraciones largas. Son una herramienta vital para expresar sentimientos intensos de manera inmediata y directa.



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